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RENOVARSE O MORIR: UN EJEMPLO DE INNOVACIÓN COMERCIAL

Asistir a una reunión o evento social como una reina, engalanada con elegantes sortijas, ya es posible a un precio asequible y sin que la crisis reste un ápice de 'glamour'. La novedosa propuesta de la joven joyera Helga Vila, consistente en un servicio de alquiler de joyas, está sacando de apuros a más de una en tiempos en los que no sobra el dinero, pero queremos estar más guapas que nunca. Todo sucedió este verano cuando a esta joven joyera, propietaria desde hace tres años de un local en la calle Vara de Rey, de Logroño, se le ocurrió en una charla informal con su madre dar un giro a su negocio. «¿Por qué no ofrecer un servicio de préstamo de las joyas y complementos que tenemos exclusivamente a la venta?», se preguntó. «¿Y por qué no?, respondió Salud Ruiz. Ambas se embarcaron con decisión en este negocio que en pocas semanas está consiguiendo unos resultados que nunca hubieran imaginado.El planteamiento es sencillo y accesible: te dejan las joyas, las disfrutas y luego las devuelves. La clienta paga por día un 10 por ciento del precio de venta al público de cada artículo. La única condición es devolver las piezas en el mismo estado en que se entregaron y por ello se les hace firmar un contrato donde deben figurar los datos personales. «Es sólo por si hay un extravío o se deteriora», razona Helga Vila, asociada ahora con Carmen Guerra, también diseñadora. La fórmula ha calado sobre todo entre mujeres que buscan lucirse en citas muy puntuales: encuentros familiares como bodas o comuniones, pero también en eventos de feria o empresas. «En determinada ocasión se llevaron una gargantilla durante una semana para una feria que tenía fuera de La Rioja. Al final, le costó 3.000 euros alquilarlo, el mismo precio por el que se vendía».Los intereses de las clientas son impredecibles, pero por lo general el tiempo de alquiler es un fin de semana y el gasto, unos 50 euros al día. Las 'piezas estrella' son los bolsos -hay de plata, nácar, madera…- y las gargantillas. Los modelos exclusivos con cristales 'swarovski' arrasan. Lucir un bolso de esta marca, de 420 euros, ya es posible por sólo 42, de hecho se ha alquilado muchas veces. También se puede dar el golpe con unos espléndidos pendientes de brillantes por 50 euros… Aunque, como explica Helga Vila, no hay que ir a firmas internacionales porque «hay colgantes desde 5 a 48 euros». El alquiler de joyas es un negocio en crecimiento. En las grandes urbes no es nuevo, aunque en el gremio de la joyería de La Rioja supone toda una primicia que Helga y Carmen quieren exprimir al máximo. Junto a la opción del alquiler, también han iniciado con éxito un servicio de 'venta a la carta', en el que las clientas suelen ser mujeres de pueblos que no tienen tiempo para desplazarse. «Lo hacemos -apuntan- a través de Internet, pero también mandamos fotos».

Fuente:
www.larioja.com

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