La pescadería 'Pike Place Fish' era hasta hace pocos años uno más de los cientos de establecimientos ubicados en el mayor mercado del frío Seattle. Buscando una forma de diferenciarse (y ganar clientes) el propietario decidió un día insuflar un aire nuevo al negocio. ¿Cómo? Desarrolló una coreografía entre humorística y festiva donde los empleados abrazan a los clientes, cantan y hasta lanzan el pescado por el aire antes de envolverlo. Un espectáculo sorprendente que ha convertido a la pescadería en uno de los lugares más visitados de esta parte de EEUU y, más importante aún, ha disparado sus ventas a niveles inimaginables.El de 'Pike Place Fish' fue sólo uno de los ejemplos que brotaron ayer en la inauguración de la V edición del Día del Emprendedor celebrado en Riojafórum. Una iniciativa impulsada por Gobierno regional, Federación de Empresarios, Cámara de Comercio y la Asociación de Jóvenes y Emprendedores de La Rioja (AJER) donde conviven talleres, ponencias, experiencias y apoyos institucionales para, como afirmó el consejero de Industria, Innovación y Empleo, Javier Erro, «transmitir confianza para que las iniciativas de negocio en La Rioja salgan adelante afianzando el presente y, sobre todo, ganando el futuro».Las claves para el éxito del emprendedor son tantas como difíciles de someter a una ecuación general. El responsable de la Fundación Neuronilla, Guzmán López, aportó algunas pistas para resolverla. La primera: romper con los hábitos del pensamiento racional y lógico. «Cuando se agotan las soluciones, el pensamiento creativo nos ayuda a salir adelante, y eso requiere estar abierto a los estímulos que nos rodean, dar una 'vuelta' a lo cotidiano». Fue lo que buscó 'Pike Place Fish', y también lo que hizo el emprendedor que un día miró al suelo y descubrió lo que pocos ven: los chicles pegados que afean el entorno. De ahí surgió una de las mayores firmas dedicadas a la limpieza de suelos en cascos antiguos y un nicho de mercado hasta entonces ajeno. «Claro que la crisis es una época de oportunidades, pero porque no queda otra», comentó López para señalar otra de las teclas que deben pulsarse: la del riesgo. «Cuando salimos del pensamiento racional nos encontramos como Alicia en el País de la Maravillas», planteó como analogía. «Uno cae por la madriguera sin saber dónde conduce; algunos se quedan en su zona de seguridad, y sólo los que llegan al final tienen opciones de éxito».Ese tobogán primero de incertidumbre y luego de crecimiento fue por el que se lanzaron hace 31 años Francisco Martín Frías y dos socios que adquirieron entonces una modesta empresa de mensajería urbana de Barcelona. Como rememoró ayer en Logroño, el punto de inflexión para una compañía que ahora cuenta con 14.000 empleados en cinco países llegó en 1980 con la implementación del sistema 'puerta a puerta' de entrega. «Ahora es habitual, pero entonces había que esperar días a que el camión con destino a una ciudad se llenara para rentabilizar los repartos», apuntó. Una iniciativa a la que en 1993 se sumó el primer plan social de un envío al mes sin coste para jóvenes en el servicio militar y luego se añadió la gratuidad en servicios para las ONG. «El día que un trabajador de MRW lo supo pidió no cobrar el servicio: ahí se forjó un sentido de implicación y sostenibilidad que descubrió eso tan de moda como es la Responsabilidad Social Corporativa que, en realidad, debe ser inherente a una empresa». Un contacto con la sociedad, dijo, que en su caso se expresa en las personas discapacitadas o de diferentes nacionalidades y rangos de edad que abundan en su firma

Fuente:
www.larioja.com






